“Te lo digo de nuevo: el saberme tuya me da una felicidad que no sé describirte, el oírme nombrar por ti como tu criatura, me llena los ojos de llanto gozoso. ¡Tuya del más hondo y perfecto modo, tuya como nunca lo fui de nadie; tuya, tuya! Lo repito para prolongar el gozo en mí.”
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