"[Hay que] pintar el mundo del cual uno se siente testigo privilegiado."
Manuel Puig (1932-1990)
"[Hay que] pintar el mundo del cual uno se siente testigo privilegiado."
Manuel Puig (1932-1990)


Lo importante es mantener el fuego en el corazón y tener resistencia para superar los momentos difíciles.
Recuerden: el deseo que alberga nuestra alma no surgió de la nada; Alguien lo puso allí. Y este Alguien, que es puro amor y solo quiere nuestra felicidad, lo hizo únicamente porque, junto a ese deseo, nos dio los medios para verlo cumplido.
Paulo CoelhoLa mañana se pasea en la playa empolvada de sol.
Brazos.
Piernas amputadas.
Cuerpos que se reintegran.
Cabezas flotantes de caucho.
Al tornearles los cuerpos de las bañistas, las olas alargan sus virutas sobre el aserrín de la playa.
¡Todo es oro y azul!
La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelas y horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me hace rebotar sobre la arena.
Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan.
Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas de pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un pedazo blanco de papel.
¡Y ante todo está el mar!
¡El mar!... ritmo de divagaciones. ¡El mar! Con su baba y su epilepsia.
De Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Autor: Oliverio Girondo.
17 de agosto de 1891 nace Oliverio Girondo, poeta argentino. Estudió Derecho, pero muy pronto se conectó con poetas vanguardistas, cuyas obras lo impulsaron a comenzar su propia producción. Entre sus libros, se destacan Veinte poemas para ser leídos en el tranvía (1922), Calcomanías (1925), Espantapájaros (1932) y En la masmédula (1954). Murió en 1967.




Ahora te quiero,
como el mar quiere a su agua:
desde fuera, por arriba,
haciéndose sin parar
con ella tormentas, fugas,
albergues, descansos, calmas.
¡Qué frenesíes, quererte!
¡Qué entusiasmo de olas altas,
y qué desmayos de espuma
van y vienen! Un tropel
de formas, hechas, deshechas,
galopan desmelenadas.
Pero detrás de sus flancos
está soñándose un sueño
de otra forma más profunda
de querer, que está allá abajo:
de no ser ya movimiento,
de acabar este vaivén,
este ir y venir, de cielo
sa abismos, de hallar por fin
la inmóvil flor sin otoño
de un quererse quieto, quieto.
Más allá de ola y espuma
el querer busca su fondo.
Esta hondura donde el mar
hizo la paz con su agua
y están queriéndose ya
sin signo, sin movimiento.
Amor
tan sepultado en su ser,
tan entregado, tan quieto,
que nuestro querer en vida
se sintiese
seguro de no acabar
cuando terminan los besos,
las miradas, las señales.
Tan cierto de no morir,
como está
el gran amor de los muertos.
De Pedro Salinas
27 de noviembre de 1891 nace el poeta español Pedro Salinas, miembro de la Generación del 27, muerto en Boston en 1951. Estudió Derecho y Filosofía y Letras, y fue profesor en las universidades de Sorbona y Cambridge. De su obra poética se destacan Presagios, Razón de amor y Largo lamento.

Aquella torturada nube parecía tan firme,
ambulando,
desgarrando,
chocando con masas de ángeles.
Cóncava,
valva de nieve y soledad,
de trajín y música constante,
de arena,
de resplandor y fuga,
desierto etiope en un tutti de gemidosy sorpresa.
Tan exacta sobre el laberinto de la pupila,
color perdido de vieja misiva,
terrible silencio de quien ha sacudido el aire
y conoce el vado de los sollozos.
Continuaba,
migradora,
llave del torbellino como una gota purapreñada de su propia existencia.




